| 🇱🇹 ÍNDICE DE CONTENIDOS 🇱🇹 · 🗺️ Introducción · 🏛️ Lugares que visitar en Lituania – Vilna – Kaunas – Palanga – Klaipeda – Istmo de Curlandia · 🍜 Qué comer en Lituania |
🗺️ INTRODUCCIÓN 🗺️
Cuando pensamos en viajar por Europa, muchas veces pasamos por alto joyas escondidas que sorprenden con su historia, cultura y paisajes únicos. Lituania, el más meridional de los países bálticos, es uno de esos destinos que merece ser descubierto. Con una mezcla fascinante de arquitectura medieval, naturaleza exuberante y una vibrante escena cultural, este país ofrece mucho más de lo que podríamos imaginar.

🏛️ LUGARES QUE VISITAR EN LITUANIA 🏛️
En este post, os llevaremos a recorrer los rincones más interesantes de Lituania. Desde la encantadora capital, Vilna, con su casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad, hasta los castillos de cuento de hadas y las playas del Báltico, compartiremos nuestras experiencias sobre los lugares imperdibles que debes visitar. ¡Acompáñanos en esta aventura por un destino que te sorprenderá!
1. VILNA
La capital de Lituania, Vilna, es una ciudad que combina historia, arquitectura y una energía vibrante. Su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un laberinto de calles empedradas, iglesias barrocas y rincones llenos de arte. La ciudad se puede recorrer perfectamente en 1 o 2 días y la verdad que a nosotros nos gustó mucho, especialmente su casco histórico.
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Uno de los puntos imprescindibles es la Plaza de la Catedral, donde se encuentra la imponente Catedral de Vilna y su icónica torre campanario. Desde aquí, puedes subir a la Colina de Gediminas, con su torre, que ofrece una vista panorámica espectacular de la ciudad. Para llegar lo podéis hacer a través de un funicular o bien subir la colina a pie.



Justo al lado de la Catedral tenéis el Palacio de los Grandes Duques de Lituania. Fue la residencia de los grandes duques de Lituania y también sirvió como centro político, administrativo y cultural del Gran Ducado de Lituania durante la Edad Media y el Renacimiento. La entrada son 10€ y en una hora a buen ritmo se puede visitar bien.


Vilna también es conocida como la ciudad de las iglesias y es que aquí podéis encontrar iglesias preciosas y que merecen la pena visitarse. Algunas de ellas son por ejemplo la iglesia de Santa Ana y la de San Francisco de Asis (católicas) o las iglesia de San Nicolás y Santa Parasceva (ortodoxas)



Y si buscáis algo diferente, el barrio de Užupis es una parada obligatoria. Conocido como la «república independiente» de los artistas, este barrio bohemio tiene su propia constitución, arte callejero por doquier y una atmósfera creativa que lo hace único.

Vilna es una ciudad que se disfruta paseando, perdiéndose en sus calles y descubriendo sus cafés, mercados y rincones llenos de historia. Otro lugar que no os podéis perder desde Vilna es el famoso Castillo de Trakai a unos 40 minutos de la capital y ubicado en un pueblo medieval lituano. Podéis reservar la excursión aquí.
2. KAUNAS
Situada en la confluencia de los ríos Nemunas y Neris, Kaunas es la segunda ciudad más grande de Lituania y un destino que combina historia, arte y una atmósfera juvenil. Durante la época de entreguerras, fue la capital provisional del país, lo que dejó una huella arquitectónica y cultural que aún se percibe en sus calles.

El corazón de Kaunas es su casco antiguo, donde se encuentran joyas como el Castillo de Kaunas, una fortaleza medieval con vistas al río, y la Plaza del Ayuntamiento, rodeada de edificios históricos y cafés acogedores. Muy cerca, la Calle Vilna es perfecta para pasear y admirar su mezcla de arquitectura gótica, renacentista y barroca.

Otro de los lugares que tenéis que visitar el la famosa Avenida de la Libertad, la cual empieza justo después de la calle Vilna. Tiene casi 2 km de longitud y está repleta de tiendas, restaurantes, etc y es punto de encuentro para turistas y locales. Esta gran avenida termina (o empieza) en la Gran Iglesia de San Miguel Arcángel.


Uno de los mayores atractivos de la ciudad es su legado de arquitectura modernista, reconocida por la UNESCO, con edificios de los años 30 que muestran la importancia de Kaunas en aquella época. Por último os recomendamos visitar la Colina de Žaliakalnis, a la que podéis subir a través del funicular más antiguo de toda Lituania por menos de 1€ y desde donde tenéis unas vistas espectaculares de la ciudad.


En Kaunas también podéis encontrar otros lugares de interés como son por ejemplo:
- Iglesia de Vytautas el Grande
- Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo
- Museo de la Gran Guerra y Museo Nacional de Arte
- Museo del Demonio
3. PALANGA
Otra de las ciudades que no os podéis perder sobretodo si viajáis en verano es Palaga. Se trata de una animada ciudad costera a orillas del mar Báltico, famosa por sus playas de arena dorada, sus hermosos paisajes naturales y su vibrante vida nocturna durante el verano.

Uno de los lugares más emblemáticos es el Muelle de Palanga, un paseo de madera que se adentra en el mar y es perfecto para disfrutar de un atardecer espectacular. Junto al muelle, la bulliciosa calle Basanavičius está llena de restaurantes, bares y tiendas, creando un ambiente festivo que atrae a locales y turistas por igual.



Pero Palanga no es solo diversión y playa. Para los amantes de la cultura, el Museo del Ámbar, ubicado en el elegante Palacio de Tyszkiewicz (dentro del jardín botánico) ofrece una fascinante colección de esta piedra preciosa, que ha sido parte de la identidad báltica durante siglos. Además, los jardines del Parque Botánico de Palanga son ideales para un paseo relajante entre estanques, esculturas y árboles centenarios.




A escasos 8 kilómetros de Palanga se encuentra el centro termal de Atostogų Parkas. Se trata del complejo de spa y bienestar más grande de Lituania. Es un destino popular para el turismo de relajación y salud, ofreciendo una combinación de aguas termales, tratamientos de spa y diversas actividades de bienestar rodeado de naturaleza. La joya del complejo es una sauna de Ámbar, ¡única en el mundo!




Ya sea que quieras relajarte en la playa, explorar la historia del ámbar o disfrutar de la animada vida nocturna, Palanga tiene algo para todos, es sin duda la joya costera en Lituania.
4. KLAIPEDA
Situada en la costa del mar Báltico, Klaipėda es la ciudad portuaria más importante de Lituania y un destino con una mezcla fascinante de historia, cultura y naturaleza. Su pasado prusiano y alemán se refleja en la arquitectura de su casco antiguo, donde calles adoquinadas, fachadas de entramado de madera y esculturas curiosas crean un ambiente encantador.

Uno de los lugares más emblemáticos es el Teatro de Klaipėda, ubicado en la Plaza del Teatro, donde se alza la famosa estatua de Ännchen von Tharau, un símbolo de la ciudad. Pasear por el puerto es otra experiencia imprescindible, especialmente para ver los barcos históricos y disfrutar del ambiente marítimo.


Y entre las ciudades de Klaipėda y Palanga podéis ir a visitar el famoso Pajūrio regioninis parkas. Un parque regional costero ubicado en la costa del mar Báltico, en el oeste de Lituania. Su nombre en lituano significa «Parque Regional Costero» y es un área protegida que conserva los ecosistemas marinos, dunas, bosques y praderas litorales. Las vistas del mar y rodeado de naturaleza y dunas es espectacular, pareciera que estáis dentro de un cuento.




Para los amantes de la naturaleza, Klaipėda es la puerta de entrada a la Laguna de Curonia, en el istmo de Curlandia una espectacular franja de tierra con dunas de arena impresionantes y pintorescos pueblos de pescadores. Desde aquí, puedes tomar un ferry y explorar la duna de Parnidis en Nida, una de las más altas de Europa, o simplemente relajarte en las tranquilas playas de la región.
5. ISTMO DE CURLANDIA
Si hay un lugar en Lituania que parece sacado de otro mundo, ese es el Istmo de Curlandia. Esta delgada franja de tierra, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, separa la Laguna de Curonia del Mar Báltico y es un verdadero paraíso de dunas, bosques y playas vírgenes. Para llegar hasta aquí tan solo hace falta coger un ferry al cual puedes subir tu vehículo. El trayecto dura tan solo 5 minutos desde el puerto de Klaipeda.


Una vez que os adentráis en el Istmo una de las primera paradas es la famosa «colina de las brujas» una zona de esculturas de madera en plena naturaleza que representan personajes del folklore y de la tradición de Lituania.


Más adelante también podéis entrar a la Reserva Natural de Nagliu desde donde tras un trayecto de algo más de 1 km por las dunas podréis llegar a la cima y divisar los dos lados del Istmo, por un lado el lago de Curlandia y por otro el Mar Báltico.


Otro de los lugares recomendables a visitar es la Duna de Parnidis así como el pintoresco pueblo de Nida. Con sus casas de madera de colores vibrantes, su puerto lleno de barcas y su ambiente tranquilo, es el lugar perfecto para desconectar.
Para los amantes del senderismo y la naturaleza, el Parque Nacional de Curlandia ofrece rutas entre bosques de pinos y dunas en constante movimiento, donde es fácil ver ciervos, águilas marinas y hasta alces. También hay playas prácticamente desiertas donde puedes disfrutar de la paz del Báltico sin masificaciones.

El Istmo de Curlandia es un destino imprescindible para quienes buscan naturaleza en estado puro y paisajes únicos. Un rincón mágico de Lituania que no deja indiferente a nadie.
🍜 QUÉ COMER EN LITUANIA 🍜
Y por supuesto una de las mejores formas de conocer Lituania es a través de su comida. Aunque muchas veces pasa desapercibida frente a otras cocinas europeas, la gastronomía lituana es una deliciosa sorpresa: sencilla, reconfortante y cargada de historia. No dejéis de probar platos típicos como son:
🥔 Cepelinai
Los «zepelines» de patata, rellenos usualmente de carne picada, aunque también pueden llevar queso o setas. Se sirven con salsa de crema agria y tocino frito. ¡Un clásico reconfortante!
🧅 Kugelis
Pastel de patata al horno, mezclado con huevo, cebolla y a veces tocino. Crujiente por fuera, suave por dentro. Suele acompañarse con crema agria o alguna salsa.
🍲 Šaltibarščiai
Sopa fría de remolacha, yogur o kéfir, pepino y huevo duro. Tiene un color rosa vibrante y es súper refrescante, ideal para el verano.
🍞 Juoda duona (pan negro de centeno)
No es un plato en sí, pero es básico en cada mesa. Denso, oscuro y ligeramente ácido, se sirve con todo. Incluso lo usan para hacer cerveza artesanal.
🐟 Silkė su svogūnais (arenque con cebolla)
Muy común como entrante. Arenque marinado, a veces servido con remolacha, manzana o en crema agria.
🧄 Kepta duona (pan de ajo lituano)
Tiras de pan negro de centeno, fritas en aceite con mucho ajo, a veces acompañadas de salsa de queso para mojar. Es el snack por excelencia para acompañar una cerveza —crujiente, sabroso y adictivo. Lo vas a encontrar en casi todos los bares tradicionales (alus baras) o cervecerías artesanales.
🥧 Tinginys («pastel perezoso»)
Un postre fácil y delicioso, como una especie de salame de chocolate. Se hace con galletas rotas, cacao, leche condensada y manteca, todo mezclado y enfriado hasta que se endurece. El nombre viene de lo simple que es prepararlo.








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